5 Señales Que Estás Siendo Manipulado Por Un/a ‘Victimista’

Siento orgullo y respeto por la gente que entra cada día en nuestro centro de Yoga y entrenamiento personal.

Cada uno de ellos tiene sus movidas personales. A veces llegan tristes; a veces, enfadados con el mundo; a veces, totalmente destrozados o cansados de todo.

Cuando suben las escaleras, percibimos por sus posturas lo que hay que trabajar hoy con un entrenamiento personalizado.

Nos cuentan sus problemas, porque saben que necesitamos conocerlos para ayudarles a encontrar un equilibrio.

Vienen al centro para trabajar estas emociones y poder manejar las circunstancias en sus vidas; para avanzar y conseguir sus objetivos.

Y esto les convierte en verdaderos héroes.

Es realmente asombroso cómo cambian sus caras al cabo de una hora de mover energías.

Pero ya no me emociono tanto cuando hay personas de fuera que me cuentan las penas de su vida.

Primero porque todo el mundo tiene sus cadáveres en el sótano.

Segundo, porque si antes me dejé empapar de su mundo oscuro, hoy todavía les escucho abiertamente y les enseño posibles soluciones, pero si en vez de coger el toro por los cuernos siguen en su drama, me tengo que dar la vuelta por mi propio bienestar.

Y tú también deberías hacerlo cuando se trata de un/a victimista profesional.

Todos hemos escuchado sus historias tristes y hemos sido absorbidos por la tragedia y el drama.

Ellos tienen un jefe injusto. Padres que le han pegado y maltratado toda su vida. Su hermano.., su jefe…, compañeros…, su vecino con “cara de limón”… Todos a su alrededor son mala gente. O el mejor amigo que le apuñala por la espalda, o un ex maltratador empeñado en su destrucción.

Y muchas veces, todo lo anterior junto.

Es algo normal, porque victimistas crean su propia historia según sus necesidades actuales, para conseguir sus objetivos mediante su lloriqueo.

Victimistas hilan una triste historia para justificar su inocencia, confirmar su impotencia y comprometer nuestra simpatía

Nunca nos dicen lo que hicieron ellos – su papel en la saga – o lo que están haciendo al respecto, aparte de lamer sus heridas y planear venganza, sino se centran únicamente en lo que se les has hecho y en lo que desean que alguien (ese alguien que pronto sea revelado como tú mismo) haga al respecto.

Llamemos a estas personas victimistas.

Y hagamos una distinción importante entre las víctimas reales, las personas que han sufrido daños y abusos a manos de otros -particularmente aquellos en quienes confiaron- y victimistas que, si bien pueden haber sufrido lesiones reales, dedican la mayor parte de su energía a desempeñar el papel de la víctima y a cosechar las recompensas que ofrecen, en lugar de buscar la curación para volverse funcional y completo.

A continuación hay cinco banderas rojas que te ayudarán a determinar cuándo te está usando un/a victimista, junto con cinco rasgos contrastantes de verdaderos héroes.

1. Recompensas grandiosas por pequeños actos

La estrategia de victimistas comienza poco a poco, y eso es lo que te engancha.

Te pide que hagas un favor menor, algo aparentemente inofensivo que no te cuesta muchos problemas ni gastos.

Tal vez recoger algo en tu camino a casa desde el trabajo, hacer alguna investigación en Internet o una simple llamada.

A menudo, hay algo inapropiado acerca de la solicitud, como llamar al jefe injusto en nombre del victimista, pero sea lo que sea, no requerirá mucho esfuerzo.

Luego viene tu recompensa.

Un gran ramo de flores, entradas para el teatro, una costosa botella de vino, un regalo completamente fuera de escala con tu acción que te permite saber cuánto significó para el/la victimista.

Pequeña inversión, gran recompensa.

Dulce trato, ¿verdad?

Bueno, el cebo no se llama cebo porque es agrio y poco atractivo.

La siguiente solicitud será un poco más grande, y la recompensa algo más pequeña, dado humildemente, ya que es todo lo que el victimista puede permitirse en este momento.

Luego vienen los pagarés, que las circunstancias del victimista te harán dudar en sacar provecho. Tu recompensa es ahora el alivio de la ansiedad del victimista y la sensación de bienestar que te produce ayudar a alguien «necesitado».

Y el ciclo apenas comienza.

2. Culto al héroe

A medida que te conviertes en el ayudante del victimista, tu estatura crece a proporciones heroicas.

Eres el caballero de la armadura brillante, el matador de dragones, el indispensable, y el que no puede hacer nada malo…al menos, hasta que rechaces una petición.

No te dejes engañar por la falsa preocupación del victimista por cuánto estrés te está causando, cuánto te debe, los sacrificios que estás empezando a hacer en tu propia vida, o por declaraciones que aceleren tu ego y te hacen sentir sobrehumano.

El/la victimista está ejecutando un patrón disfuncional bien ensayado, y mientras te coloca en un pedestal ahora, te prepara para una gran caída.

3. Transferencia progresiva de responsabilidades

Muy pronto estás haciendo cosas para él/la victimista que él o ella sería perfectamente capaz de manejar – y francamente debería hacer – y puedes comenzar a sentirte usado.

Siempre hay una razón, una excusa, un factor atenuante que impide que el/la victimista puede, por ejemplo, hacer las compras (tú compras – tú pagas), hacer recados especiales, lidiar con asuntos familiares o financieros, etc. De repente cumples las necesidades del victimista y te olvidas de las tuyas. Eres un esclavo en manos de sus intereses.

Finalmente, todas estas tareas y más comienzan a caer sobre tus hombros.

Una cosa es ayudar a alguien. Otra bien distinta, permitirlo. El/la victimista te ha elegido cuidadosamente porque no puedes hacer esta distinción.

Tu involucramiento se profundiza hasta el punto de que empezar en pensar lo que a veces tú consideras, devastaría al victimista, dejándolo tirado por sí mismo en un mundo cruel lleno de amigos despreocupados y enemigos perversos.

El gancho fue punzante, y ahora estás atrapado, porque sacarlo te causará dolor -el dolor de abandonar a una persona que depende de ti- junto con sentir lástima por el/la victimista, quien, como convenientemente olvidarás, sobrevivió muy bien antes de que llegaras a su vida.

4. Uso de la culpa, acoso y chantaje emocional para lograr el cumplimiento

Por ahora, tu propia vida está en crisis.

Tienes que tomar decisiones incómodas, elegir entre servir a tu maestro o atender tus propias necesidades, que parecen tonterías en comparación con las necesidades del victimista.

Tus padres quieren que vengas a cenar, pero el/la victimista está teniendo una crisis. Tu hijo necesita ayuda con la tarea, pero el/la victimista tiene que descargar los horrores del día. Tus amigos quieren reunirse durante el fin de semana, pero tienes una lista de recados de mil kilómetros. Y olvídate de dar un paseo o ir al gimnasio.

Realmente te sientes egoísta cuando piensas en ti mismo, y el/la victimista magnífica esto minimizando tus necesidades acusándote de egoísmo.

«¿Cómo puedes pensar en ver a tus padres en un momento como este?» «La tarea no es una crisis». «¿Son tus amigos más importantes que pintar mi porche?» «Todo lo que haces es ir al gimnasio. ¿Qué hay de mí? «.

Puedes escuchar tonos de narcisismo en estas declaraciones, y muchos victimistas muestran tendencias narcisistas.

Si insistes en tu propia agenda y te niegas a hacer la oferta del victimista, serás acosado interminablemente y amenazado, ya sea por la perspectiva de que la vida del victimista se derrumbe sin ti y que esta desaparición sea tu culpa, o con horribles consecuencias desagradables (para ambos).

Lo más probable es que el/la victimista te haya hecho revelarle algunos secretos y vulnerabilidades, y estos pueden y serán usados ​​en tu contra para mantenerte en el juego.

Comprometerse con tu posición en el trabajo, mentir sobre ti a sus amigos y familiares, o quemarte en las redes sociales son amenazas típicas que él/la victimista usa con gran éxito, y es tu propio miedo a reconocer que estás estancado y el miedo de enfrentarte con el/la victimista por lo que él o ella te mantiene como prisionero.

5. Asesinato de personajes

Este es el golpe mortal que asegura tu esclavización.

Al principio, eras un héroe. Ahora, ya no eres mejor que el resto. De hecho, peor que el resto, un imbécil egoísta, indiferente, ingrato, una excusa patética para un ser humano, un gilipollas. Incluso los/las victimistas incluyen frases como “Eres como mi padre..madre…hermano…ex” para hacerte sentir que te comportas como estas malvadas personas de su triste pasado.

Si estuviste antes en la nube siete, ahora has descendido al abismo más profundo del infierno.

Creíste que eras una buena persona, pero una buena persona no hace daño a una pobre víctima que antes ha sido gravemente lastimada, pisoteada hasta casi la muerte, y que confió en esa buena persona y pidió tu ayuda.

Ahora el/la victimista te tiene atado corto, porque tu necesidad de ser bueno supera tu necesidad de ser reflexivo.

Verte a ti mismo como el malo, como un huraño, gruñón o un abandonador, en la misma esquina como aquellos con los que tú y él/la victimista se han compadecido antes, demuestra demasiado para tu psique.

Tú implosionas, y las paredes cuidadosamente construidas de tu vida, que el/la victimista tan hábilmente te animaron a erosionar, colapsan sobre ti y te entierran bajo los escombros.

Sin ayuda, no podrás escapar de esto.

Entonces, si ves en tu vida algunos de los rastros mencionados arriba, abre tus ojos y piensa conscientemente en lo que te está pasando. Si tienes una posibilidad de huir inmediatamente, hazlo. Porque escapar de una tela de araña no es nada fácil para un bicho pequeño. Si no sales de esto, te vas a convertir exactamente en este bicho.

Cinco rasgos comunes de verdaderos héroes

En contraste con las cinco banderas rojas que revelan un/a victimista, los cinco rasgos que enumero a continuación son comunes para los verdaderos héroes, personas que han pasado por una tragedia personal y decidieron no dejar que el drama y tragedias definan sus vidas.

1. Resiliencia

Los héroes son luchadores. Se crecen ante las adversidades y están orgullosos de sus logros. No se molestan por cosas pequeñas y no fabrican crisis ni dramas. Ya son parte de una comunidad de apoyo y obtienen la ayuda adecuada cuando lo necesitan. Un superviviente no necesita esclavizar a un peón, ya que él o ella puede haber quedado atrapado de forma similar. La sola idea es desagradable.

2. Genuina preocupación por su bienestar

Si un héroe te pide un favor, pequeño o grande, considerará tus propias necesidades, y tendrás una opción para rechazarlo sin sentir culpa. Un héroe no intenta sobrepasar tus límites y no espera que tú los saltes.

3. Autosuficiencia progresiva

Un héroe ha decidido dejar de ser una víctima. Al principio, un héroe puede necesitar mucha ayuda en su camino, pero cada paso es un avance hacia una mayor independencia. Lo último que quiere es quedarse atrapado en el pasado y depender de otra persona para su seguridad emocional o financiera.

4. Agradecimiento apropiado

Un héroe dice gracias de una manera acorde con tu contribución. Te sentirás satisfecho, no abrumado.

5. Serás involucrado en su proceso de curación

Este es el último signo de amistad. Un héroe te considera realmente útil y una bendición, si no habilitas la disfunción y la dependencia, pero si participas como compañero en el camino de la curación.

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2 comentarios en «5 Señales Que Estás Siendo Manipulado Por Un/a ‘Victimista’»

  1. Estoy en el lugar correcto, todo aquello en lo cual medito con profundidad, viene a mi. éste tema lo necesitaba, mi deseo se manifestó, muchas gracias!!!

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