La Mediación Familiar es un Engaño 5 Consejos para Padres Separados

Si no te llevas bien con tu expareja, la mediación familiar podría ser una ayuda valiosa en el proceso de separación o divorcio siempre que haya niños por medio.

Y aunque creas que tu ex es gilipollas, te aconsejo que por lo menos lo intentes porque durante unas cuantas charlas con un mediador es posible que encontréis un resultado intermedio pensando en lo mejor para el niño.

A lo mejor te toca encima un mediador que le da dos tortas verbales a la “desequilibrada” de tu ex para que despierte.

Evitar el ego, el orgullo, el odio y el resentimiento no será tan fácil y requiere un esfuerzo brutal de los padres tras una ruptura, pero, en teoría, la mediación familiar suele funcionar cuando hay ciertos conflictos entre exparejas.

Los conflictos son muy normales porque somos humanos y tenemos emociones (si no tienes emociones significa que estás muerto). Un mediador o mediadora puede ayudar a ambas partes a controlar estas emociones, y calmar y hasta resolver conflictos para que mami y papi puedan trabajar juntos por el bien de su niño.

Suena bien en teoría, ¿verdad?

Sin embargo, no te hagas muchas ilusiones si eres el hombre… el papi del niño… y tu expareja quiere ganar a toda costa sin pensar en lo mejor para el peque.

Si estás en una situación en que la madre de tu hijo está intentando empujarte al lado oscuro con sus mentiras y falsas acusaciones, prepárate bien porque en este caso, la mediación familiar no te sirve para nada.

Mi propia experiencia con la mediación familiar en Las Palmas de Gran Canaria

Un año después de mi demanda por cambio de medidas del convenio, llegó por fin el juicio en febrero de 2017.

Después de un par de minutos de charla, dijo la jueza: ¿Qué tal una mediación? y le dije directamente: ¡Por supuesto!

2 o 3 semanas después del juicio tenía una llamada de la mediadora para concretar la cita.

Las dos primeras citas se cancelaron.

El tercer intento funcionó; un mes después de la primera llamada de la mediadora.

La madre de mi hijo, dos mediadores… un abogado novato y una psicopedagoga —que, luego, dijo que no lo era— y yo juntos en una mesa redonda.

Pensaba que por fin iba a salir todo bien, y nuestro hijo podría pasar más tiempo conmigo.

Estaba aún más confiado porque se trataba del Servicio de Mediación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. No tenía ni una duda de que era profesionales y tenía confianza.

Desgraciadamente estaba muy equivocado

La mediadora cortó el rollo negativo inicial en la sala diciendo que ellos no se ponen ni en un lado ni del otro.

“Somos neutrales. Ni siquiera nos interesa nada lo que haya sucedido en el pasado. Nosotros empezamos en el hoy. Aquí solo nos interesamos por el bien del niño y estamos aquí para trabajar en ello y para tener un buen resultado para todos al final de la mediación”.

Para hacer la historia un poco más corta: Hemos tenido dos sesiones en las que hemos fijado horarios para cuando nuestro hijo esta con papi o con mami, como, por ejemplo, fines de semanas, festivos de Reyes Magos, Navidad y cumpleaños, vacaciones de verano, etc.

Todos los detalles ya estaban escritos y firmados durante las primeras dos sesiones de mediación familiar.

Pero después de estas dos sesiones, vino una retraso enorme.

La mediación tiene una duración máxima de 3 meses. Significa que, en estos 3 meses, tienes que encontrar un acuerdo con tu expareja. Si no lo encuentras, vuelves a juicio.

Antes de la Semana Santa, acordamos la próxima charla de mediación familiar para el día 19 de abril.

Un día antes, el día 18 de abril, la mediadora me escribió un correo electrónico indicando que había que cancelar esa cita (otra vez) por necesidades técnicas del servicio y que ella tenía que hablar con la madre para concretar una nueva fecha. Y escribió que no podíamos tener una sesión antes del próximo viernes.

Para hacer constar las fechas:

  • Juicio: Mediados de febrero de 2017
  • Primera sesión de mediación: 10 de marzo: Un viernes a las 5 por la tarde – Cancelado por parte de la mediación familiar.
  • Segunda sesión de mediación: Cancelado por parte de la mediación familiar
  • Tercera sesión de mediación: Día 20 de marzo:
  • Cuarta sesión de mediación: Día 19 de Abril – Cancelado por parte de la mediación familiar (“Necesidades técnicas del servicio”)
  • Quinta sesión: Día 8 de mayo: Sesión individual después de mi correo electrónico (lo explico más abajo)

La mediación familiar ha sido un fracaso total

En tres meses, entre razones raras, Semana Santa y otra semana “por necesidades técnicas del servicio” —que significa puentes o festivos en Canarias— hemos tenido solamente dos sesiones sin ningún progreso.

Hasta el día 2 de mayo no pasó nada.

Dos semanas más pérdidas.

El día 2 de mayo, escribí un correo electrónico muy desesperado y honesto a la mediadora, en el que dejé muy claro que la mediación, como yo la vivo en directo, no funciona en absoluto. Pedí que nos pusiéramos las pilas… porque si no… no me quedaría otra que hablar con mi abogada y volver inmediatamente a juicio.

Al día siguiente la mediadora me respondió pidiendo perdón por “la lentitud del proceso y los diversos condicionantes” y me preguntó si tendría tiempo el próximo lunes, día 8 de mayo, a las 4:30 para una sesión individual.

¡Vaya…! ¡Flipante! Mi correo electrónico ha sido la bomba.

Pues no…

…al menos, no como pensaba.

Ese lunes fui solo a ver a los dos mediadores.

Después del típico «hola, hola, que tal, blablablá» y sonrisas fingidas…, la mediadora me confesó de que ya habían hablado con la madre de mi hijo antes y que ya sospechaba “algo” desde la primera sesión.

En breve: “Hay indicios de maltrato”, dijo la mediadora. Y cuando hay indicios de maltrato los mediadores tienen que cerrar el proceso por ley.

La mediadora me dio tiempo para contar mi versión del pasado hasta los detalles pequeños, aunque importantes.

No sirvió para nada, y me hizo sentir que no me hacía mucho caso. La mediadora dijo que no importaba qué versión era la verdadera. Como hay indicios de maltrato —de quien sea— por lo que tienen que parar la mediación.

El caso es que, si tienes un hijo con una maltratadora emocional, sociópata o psicópata, ella quiere mantener el control sobre ti a toda costa. Como ya estáis separados (en mi caso, ya eran 3 años en el momento de la mediación familiar), tu hijo es la única forma de mantener el control sobre ti.

Y durante la mediación familiar, tu expareja se da cuenta que está a punto de perder ese control.

Lo más fácil para evitar perder su control sobre ti usando vuestro hijo es cambiar la historia y decir que ha sufrido malos tratos.

Haya denuncias o no, sea verdad o no; no interesa a nadie. A parte de esto, en un país machista como España y especialmente en Canarias todavía confían en lo que dice la mujer ante el juez. Como resultado, cierran el proceso de mediación familiar.

Me quedé en blanco, y claro que me puse más firme todavía.

Primero por lo que dijo la mediadora en la primera sesión: “Aquí empezamos con el hoy por el bien del niño”. Segundo porque pensaba que es psicopedagoga, y ya tiene cierta experiencia con madres manipuladoras.

La pregunté si era psicóloga. Dijo que no. Cuando pregunte si era psicopedagoga también dijo que no.

Entonces, ¿por qué afirma ser psicopedagoga en la página oficial del equipo de mediación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria?

Aquí la respuesta más simple: Estos profesionales prestan su tiempo fuera de sus vidas laborales.

Es decir, durante la mediación familiar, su título se queda fuera de la sala.

¿Esto tiene algo malo o bueno?

Pues la verdad es que su profesión no tiene ninguna importancia en la mediación. Les veo más como guías entre tú y tu expareja. Encima no tienen ningún poder. Lo único que hacen es enviar el informe final al juez.

Después de esta experiencia, a mí me pareció que simplemente no tenían ganas de trabajar un caso más complejo.

En vez de seguir con la mediación familiar, como pedí en mi correo electrónico, organizaron citas individuales para cerrar el caso lo antes posible.

A parte de esto, ya habían pasado prácticamente los 3 meses que nos dio la jueza y, claro, para cobrar el dinero para el servicio prestado, hay que justificar en algún modo por qué en estos 3 meses no hubo progresos.

Claro que lo más fácil es echar la culpa a uno de los progenitores; y con esto pueden irse a tomar viento fresco.

Conclusión: La mediación familiar, como yo la viví en directo, no funciona en absoluto

Y menos cuando tu ex pareja quiere darte problemas por odio. Los mediadores que yo conocí tampoco fueron neutrales. El maltrato psicológico por parte de una mujer contra un hombre no existe para ellos.

Un simple cuento de la madre de tu hijo, y ya tienes el sello de “hombre maltratador”. Verdad o no, no interesa a nadie.

La mediación familiar fue un tiempo perdido y es mi hijo de 5 años quien realmente ha perdido

Porque el sigue teniendo poquito tiempo con su padre.

Cuatro días después de la última sesión, me fui a los juzgados para informarme sobre lo que iba a pasar entonces.

¿Por qué a los juzgados y no a mis abogados? Porque estaba cerca y en los juzgados ya me saludan con mi nombre…

El funcionario que lleva mi caso dijo que, justo esa mañana, (alguien) llamó para informarle de que no llegamos a un acuerdo durante la mediación familiar.

Si, lo leíste bien. No había acuerdo.

¿Te acuerdas de que ya habíamos cerrado los detalles antes de las vacaciones…?

No me pudo decir quien llamó, pero, supuestamente, fue el abogado de la madre de mi hijo.

Lo que sí me pudo decir fue que, por parte de la mediadora, todavía no había llegado el informe. ¿Por qué dijo ese abogado que no había acuerdo?

Es una pregunta estupenda.

Posibles respuestas: La madre mintió a su abogado. O, segundo, el abogado dijo la frase estándar para no dar más explicaciones.

Bueno, esta, por ahora, es mi propia experiencia con la mediación familiar. Que sinceramente —en mi propio caso— ha sido una auténtica gilipollez; esto es lo más diplomático que puedo decir después de esta experiencia.

Consejos para papis separados antes de ir a la mediación familiar

1. No te dejes llevar por tus emociones.

Sea como sea, mantente tranquilo, escucha y habla sin enfadarte. Estas ahí por tu hijo, no para defenderte a ti ni para juzgar a tu expareja. No importa si es gilipollas. Piensa solo en tu hijo. Si te parece difícil, pues empieza a meditar y a entrenar 😉

2. Ten muy claro lo que quieres conseguir con la mediación.

Cada punto acordado lo tendrás en el nuevo convenio, supuestamente, durante muchos años. Tómate tu tiempo para tomar notas y, sobre todo, piensa con calma.

3. La más mínima cosa rara por parte de los mediadores que veas, habla inmediatamente con tus abogados.

Porque si ellos ven un fallo grave, puedes (y debes) plantarles una denuncia.

4. Los mediadores suelen ser profesionales. De todos modos, no son tus amigos.

No se van a poner de tu lado y no te van a ayudar si tu expareja está mal del coco. Tampoco lo podrían hacer porque la ley se lo impide. Lo único que hacen es comunicarse con el juez o la jueza. Así que, sé diplomático con firmeza e intenta arreglar las cosas del pasado por tu hijo. Pero no busques apoyo porque no lo tendrás. Aquí tienes una frase de la que me acordé después de la última reunión con la mediadora:

Ten cuidado en quien confías y a quien cuentas tus problemas. No todos los que te sonríen son tus amigos

5. ¡Busca ayuda!

Sé que nosotros, los hombres, lo tenemos muy difícil para pedir ayuda. El ego y el orgullo masculino nos impide confesar que hemos caído en las trampas de una manipuladora. Justo este factor hace que en España no haya consciencia sobre el maltrato a los hombres. Porque los machos no suelen hablar sobre este tema. Pero si tu ego es más grande que tu cerebro, vas a tener muchos más problemas. Así que… búscate la ayuda de un psicólogo, coach o terapeuta.

Espero que tú tengas más suerte con la mediación familiar cuando te toque

¡Ánimo!

P.d. ¿Ya tienes tu propia experiencia con la mediación familiar? Comenta abajo en los comentarios como te ha ido.

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1 comentario en «La Mediación Familiar es un Engaño 5 Consejos para Padres Separados»

  1. Pues soy soy mujer y la vdd seas hombre o mujer todo este profeso e apura pendejada! Ma a tiempo más dinero! Yo voy para mi segunda mediacion obligatoria!! Y la vdd no se para que vamos si en la primera ni llegamos a nada menos en la segunda! Todo esto est arreglado para que los jueces y abogados no hagan su trabajo!! Pura burocracia

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