9 Valiosas Lecciones De Vida Que He Aprendido Practicando Aikido

Lo divino no es algo elevado por encima de nosotros. Está en el cielo, está en la tierra, está dentro de nosotros.

Practico Yoga. Medito casi cada dia. Y entreno el método Fitness Chi Kung, que es – en palabras sencillas – entrenamiento físico en estado de meditación.

Combinando Chi Kung, Zen, psicología corporal y la Medicina Tradicional China con los meridianos energéticos me ayudan a calmar la mente y a poder actuar con tranquilidad ante situaciones chungas que, normalmente, te sacarían la rabia.

Pero una de las mejores maneras que encontré hasta ahora para encontrar paz interior es practicar artes marciales.

Y en mi caso el AIKIDO es perfecto para complementar el Yoga y Fitness Chi Kung.

Los artes marciales como el Aikido nos enseñan que tenemos poder y a usar ese poder de manera respetuosa y noble.

La mayoría de los artes marciales involucran disciplina y entrenamiento mental, y el Aikido es uno de los mejores, especialmente para la autodisciplina.

¿Qué es el Aikido?

Seguramente ya lo has visto en una peli sin saber que es Aikido. ¿Te suena Steven Seagal? 😉

El Aikido es un arte marcial japonés moderno que combina el ejercicio físico con la filosofía.

Aikido es un sistema iluminado para personas iluminadas. Se trata de mucho más que «luchar».

Si eres un amante de la paz, te encantariá el Aikido, que fue desarrollado específicamente como una forma de defensa personal que nos impide dañar a un oponente. Es la autodefensa compasiva usando la energía de tu oponente para dominarlo.

Tengo que añadir aquí, que “impedir dañar” no es correcto al 100%. El Aikido duele. Y mucho (Siempre si entrenas con alguien que todavía no controla las técnicas). Y aún más si te resistes. Por ejemplo, si un dia te encuentras en una situación en la calle en que el Aikido es lo único que te podría salvar, es muy posible que Uke (tu oponente) se rompe la muñeca, el hombro…o todo el brazo.

El Aikido fue desarrollado por el maestro de artes marciales Morihei Ueshiba

Ueshiba creó Aikido como una síntesis de religiones, filosofía y artes marciales.

El mismo nombre a menudo se traduce como «el modo de unificarnos con la energía vital».

Es una filosofía muy similar al taoísmo.

Se trata de «el camino», el mismo «camino» que se describe en el taoísmo. Se trata de usar qi, la energía fundamental de la vida, la «fuerza vital», para ganar fuerza interna y externa.

En “El arte de la paz”, Morihei Ueshiba dice: “Todas las cosas, materiales y espirituales, se originan de una fuente y están relacionadas como si fueran una sola familia.

Se trata de equilibrio, me recordó justo ayer mi Sensei.

El pasado, el presente y el futuro están todos contenidos en la fuerza vital. El universo surgió y se desarrolló a partir de una sola fuente, y evolucionamos a través del proceso óptimo de unificación y armonización «.

Aikido es la manera de armonizar el espíritu usando qi.

El Aikido ofrece a la persona del siglo XXI una manera de conjugar pacifismo y práctica marcial que va forjando una mentalidad y una actitud constructiva frente a los conflictos cotidianos de cualquier índole. Via saludterapia.com

Ai Ki Do significa «Armonía» «Espíritu» «Camino»

Aikido es la manera de armonizar el espíritu usando qi, tratando de autocontrol, humildad y flexibilidad.

Al igual que la meditación, se trata de purificar el Yo y entrenar la mente.

El conflicto, el oponente de este arte marcial no es tu «enemigo», si no es las parte más débil de tu propio espíritu.

  • Aikido se trata de armonizar nuestra energía al mundo
  • Aikido se trata de encontrar la unidad

La sociedad nos ciega a la verdad de nuestra energía interior.

El Aikido puede despertar esa energía. Nos puede entrenar para vivir en armonía con nuestra verdadera naturaleza. Y al mismo tiempo, puede enseñarnos cómo vivir unidos con el mundo.

Al igual que la meditación, el Aikido nos da una perspectiva clara de nuestra realidad, y esto nos da un control completo de nuestro ser.

Pero, ¿por qué carecemos de «control» en primer lugar?

Una de las razones principales por las que muchas personas carecen de control es porque existe una falta de armonía entre su cuerpo, mente y espíritu.

Aikido aumenta la conexión mente-cuerpo para que cuerpo, mente y espíritu se conviertan en uno.

Esto nos hace una sola energía, una sola fuerza, un círculo completo.

Nos convertimos en un sistema perfecto, el co-creador de nuestro propio destino, nuestra creatividad y conciencia trabajando como parte integral del universo.

Esta armonía interior es la fuente de gran fuerza.

Lo que pasa cuando eres uno

Muchos de los problemas más grandes que encontramos en la vida es que no somos uno.

Cuando la mente, el cuerpo y el espíritu se mueven en diferentes direcciones, nos estancamos, porque estamos tirando en direcciones opuestas.

Imagínate, por ejemplo, que deseas mudarte de casa del pueblo para vivir en una cuidad en otro páis. Tu cuerpo está donde está, porque estamos atrapados físicamente aquí y ahora, así que tu cuerpo está en el hogar en el que estás actualmente. A tu mente le encanta la idea de la gran ciudad. Pero tu espíritu siente que pertenece al páis. ¿A donde te mueves? Probablemente a ninguna parte, porque estás atrapado entre tres fuerzas, todas tirando en direcciones opuestas.

La única forma de curar este problema es armonizar la mente, el cuerpo y el espíritu, de modo que los tres estén alineados. Entonces, la energía que comprende nuestro ser se enfoca hacia un extremo.

Ahí es cuando alcanzamos nuestra mayor fortaleza.

Esta armonía interior es uno de los principios fundamentales del Aikido y una de las lecciones de vida más importantes del Aikido.

Echemos un vistazo a 10 de las mejores lecciones de vida de Aikido.

9 Lecciones De Vida Que El Aikido Enseña

1. Respeta y honra a tu compañero

El Aikido se practica con dos personas.

Hay «tori» (la persona que realiza una técnica) y «uke» (la persona en el otro lado, el que ataca).

El desarrollo personal en Aikido depende de que tanto tori como uke trabajan juntos como una unidad.

En Aikido debe haber honor y respeto, y debemos trabajar juntos.

Y así es en la vida.

Si dos personas en una relación tiran en direcciones opuestas, la relación no irá a ninguna parte (Y en el Aikido, te rompes huesos). Ambas personas deben trabajar juntas, con amor, honor y respeto, hacia un objetivo común: el crecimiento de la relación.

Cuando ambas personas trabajan en armonía, una relación logra una gran fortaleza, está llena de energía positiva que se mueve en una dirección.

2. Aceptar a los demás. Buscar soluciones pacíficas

El Aikido es un arte marcial pacífico.

Cuando se practica el Aikido se considera una técnica mala cuando lo practices demasiado fuerte.

El camino correcto es el camino de menor resistencia. No se trata de atacar a la fuerza al oponente. Se trata de tratar con los demás de una manera elegante y delicada. (Es por eso que el Aikido parece a veces un baile)

Aikido enseña una técnica especial llamada Tenkan. Este es un movimiento que difunde la energía del ataque de un oponente. Este movimiento enseña que ser demasiado enérgico puede ser nuestra propia caída.

La lección de vida que Aikido enseña aquí es encontrar soluciones pacíficas. No forzar, sino aceptar.

3. La paz siempre es posible

En Aikido estamos buscando soluciones pacíficas al conflicto.

Hay movimientos específicos que se anticipan a un ataque antes de que el ataque haga daño.

La lección aquí es tener en cuenta los posibles daños y encontrar una solución pacífica al conflicto antes de que suceda.

Te doy el ejemplo de una situación peligrosa que me ha pasado hace un par de días:

Aparqué mi moto al lado de una entrada de un parking privado. Aunque la entrada estaba libre y coches pudieron fácilmente entrar y salir, un viejo y sus acompañantes en su coche se enfadaron porque pensaban que no pueden entrar. En realidad, ni siquiera me dieron la oportunidad de reacionar y montaron un pollo en la calle para un problema inexistente hasta que gente del centro comercial al lado salieron.

Me insultaron con “gilipollas” “ puto guiri”, “Imbécil” y otras cosas y llamaron directamente la policía – porque oficialmente estaba aparcado en el vado del complejo (Que sige un metro a los lados de la entrada).

Mientras yo me quedé tranquilo en esa situación más ridícula con esa gente tóxica, se acercó el hijo del viejo. Tipo armario inculto con mala hostia. Dos cabezas más grandes que yo, y no es que era fuerte, pero demasiado gordo con un peso imponente.

Se acercó a mí amenazándome hasta que tenía su nariz tocando la mía. Yo ya estaba imaginandome posibles defensas. Si el uke está tan cerca, no te queda espacio para la defensa. Lo único sería la patada a los huevos y al mismo tiempo un golpe del codo al plexo solar y con el lateral de la mano un golpe al cuello. Con eso sería muy probable que Mister Armario se quedará tumbado por un buen rato.

Pero de este modo sería yo el agresor, y esto es lo que queremos evitar. Paz es lo que buscamos.

Así que le dije con voz suave y sonrisa “estás agresivo, cálmate” y se alejó un par de metros sorprendido de mi reacción defensiva.

Tema solucionado sin morratones ni sangre.

¿Te imaginas si todos los gobiernos del mundo aprendieron esta lección de vida que Aikido nos está enseñando? No habría más guerras supongo.

Pero para conseguir esto, hay que trabajarse el ego…

4. El amor y la compasión son el camino iluminado

El Aikido no es como otros artes marciales. No se trata de ganar una pelea. Se trata de encontrar soluciones pacíficas y compasivas para los conflictos.

Cuando otra persona se muestra hostil hacia nosotros, debemos usar nuestra fuerza para encontrar soluciones pacíficas y compasivas que sean útiles para ambas personas. Esta es la manera ilustrada de lidiar con los argumentos y las peleas.

5. Alejarse de la energía negativa

En una pelea, podemos pensar en la ira del oponente como una energía negativa.

Como en la vida, siempre es mejor distanciarnos de las personas negativas. En Aikido lo mejor es evadir los ataques.

Si hay energía negativa en el ambiente, debemos distanciarnos de él. Controla tu ego (ya, muy difícil, lo sé) y sal de la situación. Obtén una perspectiva clara. Luego actúe de manera pacífica y compasiva para resolver la situación.

6. Cuando se comunique, escuche atentamente y hable con la intención correcta

El budismo nos enseña sobre el discurso correcto.

Aikido enseña un concepto similar.

El Aikido generalmente se aprende en parejas. Y cuando se entrena con un compañero, siempre es una calle de doble sentido. Debemos escuchar (u observar) los movimientos de nuestro compañero de manera consciente. Entonces, debemos responder a esos movimientos de una manera iluminada.

Buen Aikido es buena comunicación. Se trata de tener en cuenta a la otra persona y luego responder de una manera iluminada.

7. Vive el momento. Y ten en cuenta el futuro

Cuando se practica el Aikido y otras artes marciales, el trabajo de pies es primordial.

Con un buen trabajo de pies nos movemos hacia posiciones beneficiosas que nos llevan al éxito. Esta es otra de las mejores lecciones de vida que enseña Aikido.

Debemos vivir en el ahora, en el momento presente, teniendo en cuenta cómo nuestra posición en el momento presente afecta a nuestro ser futuro.

8. Nuestros éxitos son en gran parte gracias a nuestros amigos y familiares

En Aikido, las personas con las que entrenas son las que te ayudan a crecer y a tener éxito.

Necesitamos un buen sensei y buenos compañeros de entrenamiento, si queremos crecer. Y es lo mismo en la vida.

En la vida necesitamos amigos y familiares fuertes.

Los amigos y la familia nos enseñan lecciones de vida y están ahí para nosotros cuando los necesitamos. Son una gran razón para nuestros éxitos. Y debemos estar agradecidos por ellos.

9. Al individuo iluminado, no hay enemigos

Una de las lecciones de vida más importantes del Aikido es que no hay enemigo.

La idea de un enemigo es algo que existe solo en nuestras mentes. La perspectiva iluminada es ver que somos uno con toda la vida en el universo y que debemos trabajar juntos para crear paz, amor y compasión mutua.

Existe una técnica de meditación llamada “Meditación de bondad amorosa” que nos enseña a sentir amor y compasión por todos, incluso por nuestros enemigos.

Lo mismo existe con el Honoponopo. El Hoponopono (también conocido con la escritura Ho’oponopono) es una filosofía de resolución de conflictos y de sanación espiritual fundamentada en el perdón, la reconciliación y el amor.

Aikido enseña una lección similar.

En Aikido, cuando nos enfrentamos a un enemigo, nunca intentamos hacer daño. Se trata de entender al oponente para que podamos terminar la pelea de una manera compasiva que no haga daño.

Aikido: nos enseña tantas lecciones de gran vida

Aikido es quizás el mejor «pasatiempo» para la autodisciplina.

El Aikido es sobre el amor y la compasión. Se trata de autodominio. Es tener fuerza y usar esa fuerza para la paz, el amor y la compasión.

¿Quién quiere empezar a hacer Aikido?

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